Los deportes y sus espacios

Siempre el deporte ha sido uno de los componentes vitales de la sociedad; y en ella de los deportistas porque les permite realizarse, y de los espectadores también, por la ansiedad que genera la competencia y el deleite que produce las destrezas.

 


 

En Ludo, a parir de los años 50's, el deporte que mayormente se difunde es el ecuavoley; después, en los años 60' un poquito el fútbol; y finalmente a partir de los años 70's, el indor futbol. En menor escala se practicó el básquet, para el cual en los años 60's el Profesor Luis R. Guamán hizo construir una cancha en la plaza que estaba junto al plantel escolar.

En el Centro parroquial había una cancha de ecuavoley delante de la casa parroquial, junto a un árbol de sauce que a los niños nos servía de palco; y  en ella se reunían todas las tardes, a partir de las 4, no solamente los jóvenes sino los mayores y los niños para disfrutar de los encuentros que con apuesta o no se organizaba circunstancialmente. Los domingos y con motivo de las fiestas se invitaba a equipos de los sectores, especialmente de Hato Bolo. Era un verdadero encanto ver jugar a Manuel Jiménez Álvarez, a Gerardo Álvarez Granda, a Bautista Fernández Fárez, a Francisco Ayora, a Gerardo y Arsecio Pesántez y a Tarquino Jiménez; quiénes, entre otros, eran los más sobresalientes y hábiles en hacer el deleite del pueblo.

 

Para el futbol, no había cancha; los domingos por la tarde se improvisaba el juego en toda la plaza central, antes de que en los comienzos de los años 60's se construyera un pequeño parque que permaneció hasta iniciarse de los 70's. Otras veces se bajaba para practicar este deporte en Herapamba, una pequeña llanura que estaba en las inmediaciones del centro parroquial y el puente de Sanchillo.

 

No se observaban reglas estrictas. Bastaba cumplir con las más elementales y punto.

 

El indor tuvo su auge en la 2ª mitad de la década de los años 60's, fue en los patios de las escuelas y bajo la dirección de los profesores como se difundió y tuvo mucha acogida. Con frecuencia se organizaban campeonatos inter-escolares en los que Mario Jiménez Pesántez y  Efraín Jiménez Álvarez, fueron, por sus dotes innatas, las estrellas más sobresalientes entre la niñez.

 

 Elías Guerrero, Agustín Moncayo, Guillermo Narváez y Rafael Peralta fueron los profesores que más impulso dieron a este deporte que todavía es apreciado y cultivado por los ludenses.

 

La pesca era otro de los deportes favoritos. Los adolescentes de ese tiempo íbamos casi todos los domingos por la tarde al río Bolo, especialmente por la zona de Sanchillo, para disfrutar de esta agradable actividad bajo el liderazgo de un joven padre de familia, famoso en estas faenas llamado Cruz Fernández, que lamentablemente murió pronto.

 

 La caza era asunto de expertos. Aunque todos anhelábamos en algún momento atrapar cierto animalito de los variados que habían en las granjas o en los exuberantes cerros de nuestra comarca, como perdices, chirotes, chugos, torcazas, quindes, conejos del monte, raposos, tigrillos, etc. no poseíamos, ni la habilidad, ni las herramientas, ni los perritos amaestrados para el efecto como sí lo tenían personajes famosos en estas faenas, entre los que se distinguían Leónidas Jiménez y Daniel Aguilar de Hato Bolo. A ellos pagaban los indígenas para que les cazaran un venado, que era parte importante del obsequio que con motivo del Corpus Cristi hacían estas personas al párroco.